Tú eres malo

Nosotros, seres humanos, subestimamos sustancialmente nuestra propia capacidad de perpetrar el mal. Pero entender como somos viles — entenderlo de verdad — es el primer paso para intentar ser realmente buenos.

 

Sesgos cognitivos y errores de lógica 

En la psicología, los sesgos cognitivos son errores de nuestra percepción sobre el mundo que ocurren inconscientemente y sistemáticamente. Nosotros, humanos, somos animales racionales, sí, pero no siempre. Pensar da trabajo y es un proceso lento y, en gran parte, ineficiente. Por eso, muchos de nuestros juicios sobre el mundo y nuestras reacciones a él son hechos de forma inconsciente, sin reflexión intelectual, de forma rápida y expuesta a muchos errores, utilizando aquello que una de las personas más inteligentes de nuestra generación lo llama de Sistema 1. 

Um atajo mental erróneo común en nuestro cerebro es el llamado sesgo de confirmación: nosotros solemos buscar y valorar evidencias que confirmen nuestras creencias y a ignorar evidencias que las desacrediten. Ese sesgo nos pasa a todos nosotros, casi siempre sin que nos demos cuenta. 

Echa un vistazo a estas cartas tan bonitas que he dibujado con mucho esmero en el Paint: 

cartas do nic

Imagínate que son cartas reales, con un color pintado en el dorso, verde o rojo, y una letra o un número en la parte de delante. Te afirmo que: toda carta que tenga en el dorso el color rojo, tendrá un número en la parte de delante. 

¿Cuántas y cuáles cartas necesitarás girar, como mínimo, para probar esa afirmación con las cuatro cartas de arriba? 

¿Y qué? 

¿Te lo has pensado?

La mayoría acierta en que necesitas girar dos cartas, como mínimo, pero la mayoría falla en qué cartas son esas. 

Nuestro primer impulso es girar la roja – para saber si tiene un número en la parte de delante, y girar la carta con el número cuatro – para saber si su dorso es rojo. Sin embargo, esa no es la respuesta correcta. 

Girar la carta roja es correcto, porque si en la parte de delante tiene una letra, la afirmación que hice allí atrás se prueba como incorrecta. Pero girar la carta con el número cuatro no nos da ninguna información relevante: si su dorso es rojo, todo bien; si es verde, todo bien también, pues yo no he afirmado que toda carta que tenga un número en la parte de delante tendrá el dorso rojo. 

Para probar que la afirmación se sostiene, la segunda carta que debería ser puesta a prueba es la que tiene la A: si su dorso es rojo, mi afirmación será falsa. 

Date cuenta que, para probar una hipótesis de manera lógica, nosotros no debemos buscar evidencias que la confirmen – ¡debemos buscar evidencias que la desacrediten! La ciencia es el arte de descubrir lo que no es verdad. Y es justamente eso que Taleb trae en el comienzo de su libro The black swan: no importa cuantos cisnes blancos ya hayas visto, un único cisne negro invalida la hipótesis de que todos los cisnes son blancos. 

A pesar de eso, en parte por causa del sesgo de confirmación, nosotros estamos siempre buscando pistas que confirmen nuestras pré-concepciones. Nuestro cerebro no ha sido hecho para el método científico y es por eso que es tan difícil para las personas comprender la ciencia. 

El sesgo de superioridad

Créeme, existem muchos sesgos cognitivos y una porción de ellos está en acción a todo momento durante tu vida. Es en buena parte por eso que las personas se creen que la homeopatía funciona y que Bolsonaro sería un buen presidente. 

Uno de esos sesgos es el sesgo de superioridad: las personas tienden a sobrestimar su competencia en practicamente todo, y no solamente su competencia, pero también su performance en general, hasta cuando el resultado depende basicamente de la suerte. 

Por ejemplo, la posibilidad de que un estadounidense en los EE.UU. muera en un accidente de coche es de una en 103, mientras que las posibilidades de que alguien llegue a ser billonario son peores que una en 50.000. Aún así, si le preguntas a las personas en la calle, probablemente una cantidad irrazonable de ellas creerá que tiene potencial para ser billonaria y menosprecia sustancialmente las posibilidades de morir en un accidente automovilístico. 

El ejemplo clásico de esos sesgos también tiene que ver con coches: ochenta por ciento de los americanos se consideran conductores con habilidades por arriba de la media – lo que se trata de un absurdo, pues, por definición, apenas el 50% de los conductores pueden tener habilidades por arriba de la media. 

Ese sesgo se aplica ampliamente a una variedad de contextos: nosotros creemos que no nos moriremos si contraemos el nuevo coronavirus, ni que nuestra abuela diabética e hipertensa morirá, que nunca nos involucraremos en accidentes si conducimos borrachos, que podemos hacer aquel proyecto mejor que la persona que lo está haciendo, que podemos adelgazar y tener abdominales si “realmente lo intentamos”, que vamos a pasar en aquella oposición súper-concurrida y que seríamos los oficiales nazistas que se negarían a cumplir las órdenes del holocausto. 

Pero no es verdad. 

Niégalo lo mucho que quieras. Convece a las paredes de la habitación y duerme tranquilo. Pero no te engañes: si tú estuvieras en Alemania del Tercer Reich, serías un asesino de judíos sucio y asqueroso, como todos los que estuvieron allí lo fueron. 

Tú eres malo. 

Encarando tu maldad

Es fácil ser bueno cuando todo conspira para que seas bueno. Pero todos somos capaces de maldades mayores que la que puede ser perdonada. 

Nos gusta pensar que no somos apenas competentes y bien afortunados, pero que también somos personas esencialmente buenas, sea lo que sea lo que eso signifique. Pregúntale a todos de tu alrededor: la mayoría estará convencida de que, si hubiera sido un oficial alemán en la década de 1940, se habría negado a cumplir las órdenes de la Solución Final. Sabemos, sin embargo, que la mayoría de los oficiales alemanes, personas como nosotros, llevó las órdenes a cabo. No existen motivos para pensar que actuaríamos de forma diferente. 

El mandamiento milenario del Oráculo de Delfos ordena que nos conozcamos a nosotros mismos y todos admiten que conocerse a sí mismo parece ser algo bueno. Pero las personas están dispuestas a mirar con atención solamente para su lado bonito. Muchos pocos de nosotros tiene estómago para mirar con atención para nuestro lado feo, mezquino, cruel, despreciable, cerdo y vil. Pocos de nosotros estamos dispuestos a admitir que serían los perpetradores del holocausto, aunque estuviésemos en la hora equivocada, en el lugar equivocado. 

Pero el mandamiento de Delfos se mantiene: conócete a tí mismo. 

Si tú eres inocente, y te crees esencialmente bueno, porque nunca has tenido la oportunidad de ser realmente malo, cuando ese día llegue, serás incapaz de contener tu capacidad para el mal. Si, por otro lado, encaras tu potencial sádico, le miras a los ojos, dejas que te arrastre para el infierno, para despúes volver, solo, pasando por todos los terribles desafíos de las profundidades de tu consciencia , entonces sí que serás capaz de actúar de una buena manera y justa cuando el mundo conspire para que ejerzas tu maldad. 

Pero primero necesitas llegar al fondo del pozo. Y llegar allí, duele.

rock bottom

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Texto original en portugués.

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